El calzado que salva (o arruina) un rececho de venado

El calzado que salva (o arruina) un rececho de venado

Llevas semanas preparando el rececho. Has elegido el coto, has ajustado el visor, has revisado la munición. Y el día D, a las dos horas de marcha, el pie izquierdo empieza a protestar. No es mala suerte. Es una elección equivocada de calzado. Y es más común de lo que...